Breve historia de las plantas suculentas

Breve historia de las plantas suculentas

        Este grupo de plantas, pese a tratarse de un grupo heterogéneo de familias, ha presentado a lo largo de la historia botánica una historia común, por lo que podemos decir que su estudio constituye una unidad temática. Sería interesante dar algunas notas históricas sobre la configuración y primeros estudios del grupo.

Prehistoria.

      La historia desde un punto de vista paleontológico de este grupo de plantas está pobremente documentada, ya que se han encontrado pocos restos fósiles. Un ejemplo sería Eopuntia, una planta curiosa similar a Consolea Lem., datada del Eoceno de Utah, o aproximadamente 50.000.000 a 35. 000. 000 a. C., por estimaciones modernas, que muestra que este grupo no es de origen reciente como se ha supuesto (Rowley, in Jacobsen, 1954). De la familia Agavaceae se conoce polen atribuible a ésta del Eoceno y de depósitos más recientes (Cronquist, 1981). Verhoek (in Kubitzki, 1998) indica que Tidwell & Parker, en 1990 describieron una monocotiledónea arborescente, Protoyucca shadishii, del Medio Mioceno de Nevada. Aunque no asigna los autores a este fósil a una familia, lo tratan como muy cercano y relacionado a Yucca L.


Era Precristiana y Clásica.

      Desde un punto de vista histórico y antropológico, el interés del hombre respecto de este tipo de plantas ha estado condicionado por sus usos como comida, bebida, fabricación de casas, vestidos etc. Las suculentas citadas en escritos tempranos lo eran por sus usos medicinales, culinarios y otros similares, como en el caso de representantes de los géneros Euphorbia L., Aloe L., Salicornia L. y Portulaca L. Las primeras referencias de plantas suculentas las encontramos en un elaborado recipiente para sopa de una tableta Sumeria datada alrededor del 2.500 a. C., que corresponde a Salicornia fruticosa. Exceptuando la posibilidad de que se tratara de algún representante del género Sedum L., citado en herbales chinos, la primera mención publicada debió ser en Europa sobre especies nativas europeas o al menos norteafricanas. Además de Sedum y Sempervivum L., estos datos estan limitados a uno o dos aloes y representantes del género Euphorbia. Ambos géneros han sido estimados desde antiguo por sus propiedades medicinales, desde el siglo IV o V a.C. Los áloes de Soccotra eran empleados por los griegos en el siglo IV a.C., y el género Euphorbia es mencionado por Hipócrates alrededor del 465 a.C. Teofrasto, el padre de la botánica, en el siglo IV a.C., describe al menos cuatro suculentas en detalle en su obra Historia de las plantas. Entre los árboles de Gedrosia indica que "Hay uno con cortas espinas, y que este no tiene hoja y carece de una raíz simple; y en cada de sus ramas posee una espina afilada, y si estas se rompen o se golpean fluye una cantidad de jugo, el cual ciega animales o en ocasiones el hombre ..." en alusión a una euphorbia cactiforme. Teofrasto agrupó las plantas de acuerdo con sus hojas, y en su clase para plantas con hojas carnosas encontramos géneros como Teucrium L., Cupressus L., o por ejemplo la manzana. También poseía una sección para plantas espinosas, que agrupó bajo cuatro apartados, pero su "cactos" hace referencia al Cardo (Cynara) de Sicilia. Indica Sempervivum, Sedum anopetalum DC. y Portulaca oleracea L. Columella, en su gran tratado de agricultura del siglo primero d. C., describe como una infusión de hojas de Sempervivum era empleado para empapar semillas, con el objetivo de detener las plagas del suelo, un método aparentemente atribuible a Demócrito. Su contemporáneo, Dioscórides, cuyo herbal daba detalles de los usos de tres pertenecientes al género Sedum, uno a Sempervivum, Aeonium Webb. & Berthel., Umbilicus DC., Rosularia Stapf., Portulaca y Aloe. Plinio, cuya enciclopedia de Historia Natural fue también escrita en el siglo I d.C., sumariza los trabajos de autores previos, y añade una mención de Euphorbia officinarum L. o resinifera.                 
      La primera ilustración de una suculenta es una inflorescencia claramente reconocible, pertenece a un ejemplar del género Kalanchoe Adans. representado entre los bajo-relieves del gran templo de Thutmosis II en Karnak, el dato aportado es aproximadamente del 1500 a.C. Dibujos de cinco de las suculentas de Dioscórides pueden ser observadas a través del famoso Juliana Anicia Codex, dibujado por un bizantino alrededor del año 512 d.C. Una de estas es una espléndida roseta de Aloe con una inflorescencia naciendo, y un Sempervivum con dos rosetas.
 
 
El estudio de las plantas suculentas: Del Renacimiento Europeo a Bradley.

       En Europa, desde la era Clásica hasta el Renacimiento transcurre una época en la que las aportaciones, bien sean de tipo bibliográfico o iconográfico al conocimiento de las plantas suculentas se estanca. Los tratados de esta época son básicamente copias de obras anteriores clásicas. Tenemos que esperar a la llegada del Renacimiento, y la conquista de nuevas tierras que históricamente lleva asociada esta época, para comenzar a encontrar datos relativos a este amplio grupo de plantas.  
       Durante el renacimiento en Europa, los eventos en la historia de este grupo de plantas se suceden rápidamente. Por el año 1500 barcos de Europa navegan a América y el Cabo de Buena Esperanza, se ha dicho que Colón llevó el primer cactus a Europa, pero no existe evidencia de este echo (Rowley, in Jacobsen, 1954). Durante mucho tiempo, alrededor de 100 años, solo los márgenes de las nuevas áreas fueron explorados: las Indias Occidentales en América y el área de las montañas Table en Sudáfrica. Exploraciones al interior en el Cabo no tuvieron lugar hasta 1655, y en la región de los cactus de Norte y Sudamérica posteriormente. El siglo XVI vio la fundación de los jardines botánicos alrededor de toda Europa, y se hicieron esfuerzos deliberados para recolectar y estudiar plantas de tipo medicinal y otros usos. El rápido avance de la imprenta tuvo como consecuencia la publicidad de los nuevos descubrimientos, y culminó con la elaboración de las obras generalmente denominadas como "herbales", a menudo bellamente grabados en ilustraciones. En sus páginas podemos encontrar datos sobre la llegada de novedades extranjeras como Melocactus communis Link & Otto, Agave americana, Opuntia ficus-indica y otras. Curiosa y bien documentada es la historia de las primeras floraciones del género Agave en Europa. Después de su introducción por Cortuso, tenemos numerosos datos sobre su floración en cautividad: Florencia en 1586, Madrid en 1625, Holanda en 1633, Stuttgart en 1658, Altenburg en 1663, Suecia en 1708 y Hampton Court en Inglaterra en 1714. 
          El primer cactus que llegó a Inglaterra en principio fue un representante del género Melocactus Link & Otto, en 1581. Gerard, en su herbal de 1597, listó 17 suculentas, de las cuales 10 eran europeas, 3 norteafricanas y 3 de las Indias Occidentales (Rowley; in Jacobsen, 1954). El siglo XVII vio enriquecer las colecciones de plantas suculentas en Europa, entre las que existían algunas favoritas, como Stapelia variegata L., Cotyledon orbiculata L. de El cabo, al igual que aloes, y ficoideas, y Mammillaria Haw., Hylocereus undatus y Aporocactus flagelliformis Lem. de América. Sin embargo, hacia el final del siglo es apropiado hablar de como estas plantas fueron clasificadas. Teofrasto, 2000 años antes definió algunos caracteres comunes a este grupo de plantas, y que las de hoja carnosa debían ser agrupadas. John Ray, "el padre de la botánica inglesa", publicó en 1.688 la que según Rowley (in Jacobsen, 1954) debía ser la primera clave dicotómica para las suculentas, con 7 especies de Sedum, 1 Umbilicus, 1 Portulaca, 1 Salicornia, 1 Aloe y Sanicula L. Pero la primera documentación importante de suculentas viene de la mano de Richard Bradlye en 1716, el primer profesor de botánica de la Universidad de Cambridge, comenzó a imprimir su Historia de las Plantas Suculentas, definiendo el grupo tal y como lo conocemos hoy en día. Publicó el primer artículo general en 1718 sobre el cultivo de suculentas, que estaba más cerca científicamente de la verdad que muchos escritores 100 o más años posteriores (Rowley, in Jacobsen, 1954).

 

 
Era Moderna.

        En 1715 encontramos todas las suculentas juntas en la obra de Linneo Philosophia Botanica, donde su grupo 46, Succulentae, cataloga 26 géneros perteneciendo a 5 familias modernas, 11 de las cuales, no fueron posteriormente consideradas suculentas. Esta fue un intento de clasificación natural. Hoy en día se reconoce que las suculentas pertenecen a un grupo de familias independientes (alrededor de 24), como respuesta a la acción selectiva medioambiental, con cambios mutacionales.    
        Los cinco libros y 23 publicaciones de suculentas de A. H. Haworth son importantes y cubren un período de 1794 a 1831. Como muchos de los grandes autores posteriores, como Salm-Dyck, N. E. Brown, Berger y Von Poellnitz, Haworth no se dedicó exclusivamente al estudio de una sola familia o género, más bien realizó anotaciones de muchos de ellos.
       Desde los tiempos de Haworth hasta el presente, observamos la ampliación del catálogo de nuevas introducciones, nuevos nombres y nuevas clasificaciones. El estudio de la anatomía de las suculentas comienza en 1842, con los trabajos de Schleiden en St. Petersburgo y Karting en Ámsterdam.
        Los usos que se les ha dado a este tipo de plantas han sido muy variados, como Salicornia como fuente de álcali, y Euphorbia y Aloe como plantas medicinales, culminando con la campaña de Luther Burbank para proveer opuntias como forraje. Muchas suculentas poseen usos locales donde crecen salvajes, y muy pocas son la base de industrias permanentes, como el sisal (Agave sisalana Perr. ex Engelm.). La primera sociedad de suculentas parece ser de 1881, en Baltimore, y fue seguida por otras en Cincinati y St. Louis, alrededor de 1889, en Estados Unidos. La primera sociedad europea aparece Alemania, data de alrededor de 1890, y fue promovida por el profesor Karl Schumann. La primera muestra de cactus se celebró en Tokio, en 1867, mientras la primera muestra europea tuvo lugar en Alemania, en 1894. En los siguientes años fue fundada una sociedad de cactus en Gran Bretaña, y apareció una publicación no técnica en 1898.
 
Bibliografía
 
CRONQUIST, A. (1981) An integrated system of classification of flowering plants. The New York Botanical Garden. Columbia University Press. New York. JACOBSEN, H. (1954) Handbuch der sukkulenten Pflanzen. Veb Gustav Fischer Verlag. Jena.
KUBITZKI, K. (1998) The Families and genera of Vascular Plants. Vol. III. Flowering Plants. Monocotyledons. Lilianae (except Orchidaceae). Springer.




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