Algunos datos sobre otros géneros de suculentas en la literatura botánica y hortícola temprana española.

      Aunque no existen trabajos de tipo histórico que puedan documentar la presencia de este tipo de plantas en la historia botánica española, encontramos datos dispersos en numerosas obras posteriores a la conquista, fruto de las importantes expediciones llevadas a cabo y financiadas por la corona española, y en otras no relacionadas con ésta. En palabras de Pizcueta (1830): "Las costosas expediciones á Santa Fe de Bogotá, Nueva España, Perú, Filipinas, á mas de las de la Peninsula, prosperaban maravillosamente, y remitian nuevos objetos dignos de la atención de los naturalistas".      
      Por ejemplo, una especie muy conocida, empleada como ornamental, perteneciente al grupo de las plantas suculentas, es Dracaena draco (L.) L. Draco, etimológicamente proviene del griego "drakaina", hembra de dragón, en alusión al color rojo de ciertas sustancias que surgen del tronco. La casi totalidad de las especies que lo componen son originarias de países del oeste del Centro-África, de Madagascar y las Islas Mauricio (Jacquemin, 2000-2001), y esta especie, el drago, dragonal o dragonero, es originaria de las Islas Canarias (Tenerife, Gran Canaria, La Palma), Madeira y Cabo Verde. Ha sido cultivada desde antiguo, siéndolo también en la actualidad en Europa. Existen numerosos testimonios sobre su cultivo en la Península Ibérica en siglos pasados, por ejemplo, respecto de la obra Suma de Geografia de Martin Fernández de Enciso, publicada en Sevilla en 1519 y reimpresa en 1530, Colmeiro (1858) dice "Nombra una porcion de producciones vegetales propias de los paises lejanos del antiguo y del nuevo mundo, mostrando en ello bastante interés y conocimiento sin olvidar el Árbol de agua de la isla de Fierro, objeto de maravillosas relaciones, y que en 1662 todavia Jonsten hizo dibujar, como si lo hubiera visto, derramando agua á manera de abundante lluvia, capaz de formar un lago al pié del mismo árbol. Llámase en las islas Canarias Til, Garoe, Árbol santo ó maravilloso". Esta especie durante cierto tiempo, como el género Musa L., fue incluido dentro de la familia de las Palmaceas, en particular en la Enciclopedia de Diderot & D´Alembert, publicada entre 1747 y 1770. Jacquemin (2000-2001) indica que en la villa de Orotava, propiedad del marqués de Sauzal, existía un tronco de 14 metros de diametro, y más de 20 m de altura, que fue destruido por un temporal violento. En el jardín Ajuda de Portugal se plantó el primero en Europa en 1640. En España, Cutanda & Amo (1848) indican que era cultivada en Madrid, "Especie notable entre las plantas arbóreas monocotyledoneas por la doble singularidad de ramificarse y de crecer desmesuradamente su tronco en grosor". Otro testimonio es el de Pehr Loefling, discípulo de Linneo, que el 18 de diciembre de 1753 le envía una carta a su maestro: "He visto ultimamente el Arbor Draconis Clus. En el jardín de los PP. Capuchinos en Cádiz, quasi tan grande como el que vi dos años ha en Lisboa. Dicen que florece cada año, por tanto encargaré a Don Pedro Virgilio, Cirujano Mayor de la Armada, que remita a Vdm. Su flor y fruto el año que viene. Él me ha ofrecido también que enviará uno de los arbolillos que adquirió de Canarias, y mandó plantar en el jardín del Colegio de Cirujanos, en caso que esté fresco, y si no, escribirá a Canarias para dicho efecto". Encontramos numerosas referencias en otros autores, por ejemplo Amo (1871-73) que indica: "Árbol hermoso con la facies de una palmera, espontáneo en las islas Canarias y en la India oriental, cultivado al aire libre en Málaga y otras partes de la costa meridional de nuestra península ... De esta especie se utilizó en tiempos antiguos el jugo rojo extraído de su tronco como una suerte comercial de la resina llamada Sangre de Drago, porque así decian al árbol, y aun hoy le denominan Dragonero". Puerta (1876) lo indica cultivado en los jardines de Cádiz, al igual que Teixidor (1871): "Cultivado en muchos jardines de Cádiz y Málaga que le reproducen por medio de semillas .... De un drago existente en Cádiz ha dicho D. José García Ramos que nada de su edad puede asegurarse, pero tomando por norma la altura y edad de otros piés que se hallan en diversos jardines, debe aquel contar allí muchos siglos de existencia; opinión que también se comprueba por las numerosas cicatrices que ostenta, varias de las cuales se afirma que son del tiempo de los árabes. Corre muy acreditada entre el vulgo la idea de que al herir el árbol sale una gran cantidad de sangre líquida; Philostrato se ocupó de un drago que dejó de existir, aun no hace medio siglo, en la huerta del convento de San Francisco y hoy plaza de Mina en Cádiz, del cual Strabon decía el año 14 de J. C. que este árbol encaminaba sus ramas hácia la tierra y cortándolas salia leche, y de sus raíces un licor de color rojo; dijo San Isidoro que cria una goma que endureciéndose viene a parecer cierta piedra preciosa llamada en su tiempo ceraunia. Florian de Campo consignó que admitia la gente de la tierra ser donde vivía el drago el sitio en que fueron enterrados los tres hijos de Gerion y así lo llamaban el árbol de los Geriones creyendo que de sus cuerpos habia nacido y que la sangre era el humor bermejo que por el árbol estaba embebido y manaba cuando lo hendian".
      En las grandes expediciones botánicas españolas a América, encontramos numerosas citas relativas al género Cactus, como en la obra Cubensis Prima Flora (Fernández & Sánchez 1990), de Baltasar Boldo y José Estevez, donde aparece citado Cactus tuna L., junto a otras cactáceas como Cactus pentagonus L., Cactus pitajaya Jacq. y Cactus tetragonus L. En el herbario del Real Jardín Botánico de Madrid, encontramos por ejemplo un pliego de Cactus tuna, perteneciente a esta expedición. Mociño (1993), cita varios taxones pertenecientes a la familia Cactaceae en Guatemala: C. tetragonus, C. parasiticus L., C. ficus-indica L., "C. legionensis" y "C. matiari", mientras en la obra pictórica de Sessé & Mociño (in Reynolds, 2004), podemos encontrar tres litografías pertenecientes al género Opuntia, denominadas Cactus cochinillifer L. dos de ellas, que corresponden a O hernandezii DC., y la tercera denominada "Cactus quadriflorus", correspondiente a Cylindropuntia imbricata (Haw.) F. M. Knuth, junto a otras como por ejemplo Selenicereus boeckmannii Britton & Rose, Hylocereus undatus (Haw.) Britton & Rose o Heliocereus speciosus Cav. Álvarez (1952b) en un estudio sobre los herbarios de las tres primeras excursiones realizadas por Sessé & Mociño, nos indica algunas especies de suculentas recolectadas por estos autores, como Yucca filamentosa L., Y. gloriosa L., Polianthes tuberosa L., Agave americana L., Aloe viscosa L., Portulaca oleracea L., Sempervivum tectorum L., Cactus opuntia L., C. tuna, C. undulatus, C. coronatus Lam., C. phyllantus L., C. triangularis L., C. horridus Salisb., C. mammillaris L., C. nobilis L., C. flagelliformis L., Mesembryanthemum crystallinum L., Aizoon canariense L. o Polianthes americana Sessé & Moc. Álvarez (1952) nos muestra el documento titulado Especies de Plantas que han servido de ejemplo á la demostración de las Lecciones en el Curso del año de 1788, donde se incluyen parte de las especies citadas, como Y. filamentosa, Agave americana, Aloe viscosa, Polianthes tuberosa, Portulaca oleracea, Sempervivum tectorum, Cactus tuna, C. opuntia, C. undulatus, C. coronatus, C. phyllanthus, C. triangularis, C. horridus, Mesembrianthemum crystallinum y Aizoon canariense. Este grupo de plantas cuenta con varios ejemplares de herbario considerado como material tipo de las plantas publicadas tanto en Flora Mexicana como en Plantae Novae Hispaniae, por ejemplo Agave vivipara Sessé & Mociño (Fourcraea hexapetala (Jacq.) Urban) o Polianthes americana (P. geminiflora (La Llave & Lex.) Rose) (Nelson, 1997).    
       Fuera de nuestras actuales fronteras, pero geográficamente incluido dentro de loq en su época constituía el Imperio Español, De la Ossa (cf. Herrera 1995), cita un grupo de estas plantas cultivadas en el Jardín Botánico de la Habana, en 1821, por ejemplo, Cereus hexagonus Mill., Cereus reptans Willd., Nopalea cochinellifera (L.) Salm-Dyck, Opuntia tuna Mill., Opuntia vulgaris Mill., Rhodocactus grandifolius (Haw.) Knuth, Selenicereus grandiflorus (L.) Britton & Rose, Tradescantia virginiana L., Aloe succotrina Lam., Agave americana, Agave mexicana Lam. y Yucca aloifolia L. Blanco & Morales (1993) nos indican la presencia de un pliego de Y. aloifolia en las Plantas de De la Ossa en el herbario MA, etiquetado originalmente como "Yucca gloriosa (Habana vulgo: espino de cercas"). Anotado por Lagasca como "ex Habana missit D. J. Antº. de la Ossa".        
      Por otro lado, en el herbario del Jardín Botánico de Madrid, encontramos diversos pliegos pertenecientes a la expedición de Alejandro Malaspina, bajo los títulos "Cactus lanuginosus", "Cactus de Ixmiqulpan", de Neé (determinado por Roberto Kiesling como Opuntia basilaris Engelm. & Bigel.), "Cactus" y  
"Cactus de Tuxtla". 
      Cavanilles (1803) nombra distintos taxones de este grupo, por ejemplo, de Aloe diversos representantes de este género en la actualidad y otros incluidos actualmente en Gasteria Duval y Haworthia Duval, con los nombres de "Aloe retusa, Aloe spiralis, Aloe triangularis, Aloe humilis, Aloe arachnoidea, A. variegata, A. mitriformis o A. verrucosa", de la familia Cactaceae, incluidos en el género Cactus, Cactus coronarius (Ort.) Cav., Cactus mamillaris, C. phyllanthus, o C. flagelliformis, taxones incluidos actualmente en distintos géneros, como Mammillaria Haw. o Aporocactus Lem., vamos a encontrar descripciones de tres especies de la familia Agavaceae, pertenecientes a los géneros Yucca y Agave, designadas como "Y. aloeifolia", "A. brachystachya", y "A. spicata" etc. En sus obras son citados diversos taxones del género Agave, como A. americana, A. brachystachya Cav., A. mexicana, A. spicata Cav. y A. variegata (cf. Fernández & Garilleti, 1989), siendo numerosos los representantes del género "Cactus", como C. cochinellifer, C. coronarius, C. curassavicus L., C. cylindricus Ort., C. ficus-indica, C. flagelliformis, C. glomeratus Lamarck, C. grandiflorus L., C. mamillaris L., C. melocactus L., C. opuntia, C. peruvianus L., C. phyllanthus, C. serpentinus, C. speciosus Cav., etc.
     Por otro lado, dentro de la obra de Balmis (1794), Demostración de las eficaces virtudes nuevamente descubiertas en las raíces de dos plantas de Nueva España, especies de Ágave y de Begónia, para la curación del vicio venereo y escrofuloso… encontramos una litografía correspondiente al género Agave, interpretado por este autor como Ágave americano ó maguey, que corresponde a Agave salmiana var. crassipina (Guillot & Meer, 2003).     
     Desde un punto de vista hortícola, en el siglo XIX, encontramos referencias e iconografía de las especies cultivadas en dos obras de autores peninsulares, por un lado Cortés (1885), que cita numerosos taxones de la familia Agavaceas, por otro Barbosa (in Loureiro, 1870), en el Jornal de Horticultura Pratica, nos muestra una figura y nos aporta datos sobre el cultivo de Agave verschaffeltii Lem., y otros taxones de la familia Cactaceae, Agavaceae, género Yucca, y Aloaceae, cultivadas en la Península Ibérica.
      Por otro lado, el estudio detallado de los ejemplares de herbario nos puede deparar algunas interesantes sorpresas. Por ejemplo, un pliego perteneciente al herbario de la Expedición a Nueva España de Sessé & Mociño (MA 600248, fechado en 1787-1795-1804), del género Agave, del que indican los autores que pertenece a A. ensifolia (también indicado A. ensiformis, aunque este nombre no fue empleado hasta 1877 por Baker, para designar otra especie, en Gard. Chronicle), perteneciente a A. striata Zucc., descrita por Zuccarini en 1833. Jacquemin (2000-2001) indica que no se ha determinado exactamente la fecha de introducción. Esta especie formaba parte de las plantas cultivadas en el Jardin du Roi con A. potatorum Zucc. y A. filamentosa Salm-Dyck, floreció y fructificó por primera vez un ejemplar de M. Soulange en 1826, y fue en 1835 que le Bon Jardinier menciona el nombre botánico. Otro, perteneciente al herbario general (MA 215270), denominado Agave filamentosa, que corresponde a un ejemplar de Agave geminiflora (Tagl.) Ker-Gawler, especie de la que Jacquemin (2000-2001) indica que pertenece a la segunda serie de ágaves introducidas en cultivo como ornamentales en Europa, especie ilustrada por Tagliabue a partir de una Littaea geminiflora en cultivo en Italia en 1816, y que floreció en Francia en 1825 en el Jardin du Roi, siendo su origen desconocido, Ker-gawler creía que era originaria de Sudamérica, pero en 1951 fue descubierta por Gentry y Gilly al norte de Ocotillo, en el estado de Nayarit en México. También encontramos un pliego de Opuntia, del herbario de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense, en Madrid (Herbario de F. Huguet de Villar), perteneciente a la especie O. dillenii, fechado en 1935. 
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